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El quejoso

Me vengo a quejar de usted, que me arruinó mi último primer día de trabajo, su cabello acolochado me borró la sensación que se siente cuando todo es nuevo.  Se robó el escenario entero, al mirarla, todo lo demás se tornó borroso,  llevaba décadas sin enamorarme a la primer mirada,  y cuando sonrió, Dios mío cuando sonrió… Se quebraron mis escudos de años de soltería. Agaché la cabeza después de mirarla, para no hacer aún contacto visual, suspiré, y me la imaginé en el altar vestida de blanco y diciendo: “acepto”.  Ella, ahí tan de ciudad, tan metropolitana, y yo con ganas de traerla a Palmares, y contemplar juntos el atardecer  mientras nos comemos la presa de Manolos. Ella tan de vosear, yo tan de hablar de usted, ella tan del GAM, yo tan rural, ella tan colocha, yo casi sin pelo ya, ella tan sonriente, y tan mía… En mi mente…

Gracias a ella

 Gracias a ella, aprendí a escribir poemas, le dediqué mis primeros dos o tres,  allá por mis dieciocho.  ¡Qué hermosa era para mis ojos enamorados!  Gracias a ella, luego de unas pocas conversaciones aprendí a rasguños que la más bonita no siempre es la mejor mujer. Gracias a ella, aprendí que el opuesto del amor no es el odio; porque odiando, aún se siente algo por alguien.  El opuesto es la indiferencia. Y ella me daba toneladas. Gracias a ella, escribo este otro poema  aquí en mis treinta y cinco. ¡Qué distinta es ella ahora  para mis ojos decepcionados!

Jueves diecinueve

 Jueves diecinueve, el día cortó su primera mitad, el almuerzo humeante no me apetece tanto. Me apetece más pensar  en nombres que quiebran silencios,  en espaldas pasadas que estimularon el sistema endocrino, pero que lo apagaron con el interruptor de la decepción. En besos que dados arriba se sentían abajo, pero que ahora se recuerdan sin tanto sabor. Quizá sea por eso  que mis silencios ya tienen otro nombre,  que mis manos ya le quitan el sostén a otra espalda,  que este gato ya camina en otros techos, y que este sistema endocrino ya segrega hormonas junto a otro más.

Dos de diciembre

 Hoy le quedé debiendo el abrazo que desde que tengo uso de razón le di cada dos de diciembre,  a la que nunca falló en darme un desayuno,  a la que se sacó la comida de la boca  para dármela a mí si no había,  a la que se llenaba el pelo de polvo  lijando muebles mientras se gastaba las manos. a la que con orgullo le contaba cada uno de mis logros. a la que todas las noches oraba por mí Y cuando la lloro, es como si me pasaran una motosierra por el pecho, ahora sé lo que le dolió haberme parido. Y eso que no le debo nada, Y eso que no me debe nada, sino esto sería insoportable… No creí que el primer cumpleaños de ella, sin ella  doliera como está doliendo.  Y lo peor es que, de ahora en adelante, cada dos de diciembre será así…

467

 Ya mis ojos no están entre tus antojos y mis rosas se hunden entre tus cosas. Ya tu glúteo no es más mi almohada ni mi bicep la tuya. Ya de nuestras salvajes mañanas de sexo no queda ni el fantasma de un buenos días. Ya me sé el guión de las despedidas y las peores nunca tienen un adiós.

De títeres y buses

Otro títere más a la obra  de los que te gusta manipular  y mover los hilos de ingenuos muñecos. La obra siempre termina igual. Otra vez tomás el mismo bus con otro nombre, otra cara  pero con poca ruta, para llevar vos el control.  La última parada será la misma. El títere te aburrirás de manipular. Te dormirás en la ventana del bus, y cuando las arrugas pinten el espejo, se acabarán los títeres que se acerquen, y al hacer señas, ya los buses no te pararán…

465

 Donde en las mañanas un recuerdo te caliente hasta el café. Donde solo recordar su nombre  te quiebre los silencios. Donde sientas que esa química te arregló las fisuras del corazón. Donde no haya que contar hasta diez para perdonar.  Donde no haya que contar los besos  y salgan baratos o gratuitos. Donde el domingo sea de novios y no de dudas. Donde no haya que amarrar el corazón. Donde no haya que cortarse las alas para seguir volando. Donde no duela el pasado. Donde se disfrute el presente. Donde no asuste el futuro. Ahí… Ahí es.

IV mandamiento

 El día en que me parió, contaba ella que sus aretes eran tiernamente seguidos por mis primogénitos ojos. Ella conocía los deseos más profundos de mi corazón sin yo habérselos comunicado, porque al único que se los cuento es a Dios. En cada paso que di para ser lo que soy  la busqué para abrazarla  y siempre estuvo ahí,  con el más puro beso en mi mejilla. La extraño, pero la extraño bonito, desde el amor, no del remordimiento, porque honré cada mueble que armó, cada pieza de madera que lijó, cada plato de comida que me preparó  y cada beso y abrazo que me dio. El alma de la mujer que más me amó  hoy reza por mí. El alma de la mujer que más he amado, hoy revive y vive en mí.

Después

Clarea la ventana en ayunas  colgando de la puerta del armario está aún su lencería.  Te levantas y accidentalmente pisas  un sostén que cayó anoche al suelo. Vaciado tu impulso, la culpa inunda tu habitación,  te sientes vacío  como cuando compras lo que querías, ]y una vez lo tienes en tu mesa,  aún no te llena,  como cuando comes a la fuerza… El sentimiento se drena del cuarto y sientes que has traicionado a tu yo  al yo de hace una década,  a tu yo sentimental. Te sientes el más puto. Ella recoge sus cosas y se va, cada quién por su lado,  y sientes como por querer ganar has perdido… Como si hubieras pecado…

Es usted

 Es usted… La imagen que tengo al despertar, la luna y sus cuatro fases, el labial que quiero desayunar, y los labios que quiero almorzar… El sonido de las hojas secas cuando camino en silencio, mi teorema sin demostrar, mi derivada y mi integral. El zacate escarchado antes de que salga el sol, el libro que quiero leer y la última nube naranja que queda al atardecer. Es usted la primera vez, la segunda manecilla del reloj, la tercera sin vencer, la cuarta noche sin dormir, la quinta estación del año, mi sexto sentido, mi séptimo cielo, la octava maravilla, mi novena a la Virgen y mi décima de segundo.

Cadenas y ataduras

 Las agujas del reloj se hermanan en el doce, la temperatura baja. La luna en cuarto creciente. La vida ata como una cadena a esa persona con la que no sucedió. Y duele más que con las que sí sucedió. Soy un eslabón de la cadena, lo son mis amigos, mis conocidos, mis familiares lejanos y mis padres; Siempre hay alguien que se llevó el corazón. Esa muchacha se casará pensando en el que no es su marido. Yo me casaré pensando en ella y la que se case conmigo se casará pensando en aquel mientras besa en el altar al dedo con el que tapó el sol...

Ojos Perennes

 En noches de luna rojiza como esta, entre cafés que se enfrían y amargan, rompe como ancla en la calmada mar el recuerdo de lo que no fue. … Y duele más porque no fue… Agrieta mi ya desgarrado corazón aquel recuerdo de una tarde, de hace más o menos la mitad de mi vida, donde la conocí… … Y duele más porque la conocí tanto… Si supiera que le escribí mis primeros cuatro o cinco poemas que era mi musa de carne y hueso, de las pocas… … Y duele más porque no lo sabe… Ella es mi décima de segundo, la novena a la santa que le rezo, mi octavo pecado capital, mi séptimo cielo mi sexto sentido, mi quinto misterio mi cuarta dimensión mi tercera aún no vencida mi segunda venida y mi primera poesía. … Y duele más que sus ojos no han cambiado de color…

¡33!

 En el tercer vagón del tren de los treinta ya el péndulo de las emociones oscila menos, soy más sensible para algunas cosas y menos para otras… La línea de crecimiento capilar sube, y la barba crece más tupida. La mente piensa más cada paso y un beso vale lo mismo que escasea. El tiempo está en la mente porque es cada vez menos. Y soplo las velas de cumpleaños sin saber qué porcentaje llevo vivido. La lista de amigos se hace más pequeña pero quedan solo las mejores personas. Las patas de gallo al reír crecen como grietas en tierra seca… Pero mi mente y mis ojos no envejecen, se llenan de vida cada mañana. Acepto con sabiduría las estrofas anteriores para amar esta extraña novela mal escrita que es mi vida… Si hoy me dijeran que muero mañana me moriría con una sonrisa en mi cara…

453

 Ya pesan los años… No para caminar, sino para elegir, ya uno sabe más o menos en la raíz de cuáles pies está el camino para subir al cielo. Ya veo más las espinas en los tallos de los labios que voy besando. Ya no es lo mismo… Ya sé quién es para un rato y quién para una vida. Ya me aburren los ratos y se me va la vida. Ya el tren de los treinta no da para noveles lujos ni para tapujos. Ya el cortejo es más añejo, no da para ser poco serio ni para el misterio. Ya pesan los años… No para caminar, sino para elegir, ya uno sabe más o menos en el cielo de cuáles bocas puede estar el purgatorio.

Reflexiones decembrinas II

 Mi mente es una casita de madera de reglas mal clavadas llamadas recuerdos. Soy el niño cuya imaginación amainó la vida como la leña que queda negra después de arder. Soy lo que aprendí, y lo que desaprendí, soy lo que perdoné pero no olvidé. Soy lo que pedí a la conciencia superior y se me cumplió, soy mis casi treinta y tres años. Soy los silencios que me hablaron y los gritos que valían menos que los silencios. Soy las veces que me caí, que aún son menos que las que me levanté. Soy las veces que gané porque perdí a alguien, y las que perdí por querer ganarme a alguien. Soy los besos que di en broma, pero que hoy me tienen tan serio. Soy los pasos que di, y las veces que pensé que el final era el inicio que necesitaba Soy un alma, que escogió este cuerpo para pasar un rato... Y la vida es una novela mal escrita...

La Diana

Hoy es doce de octubre, de todos los años en Zaragoza de Palmares, un día cualquiera como podría parecer en cualquier otro pueblo, mas no aquí… He sido despertado por una alarma distinta a la de rutina, la humedad y el silencio de la madrugada parece haberse partido -al igual que mi sueño- por sinfonías de músicos desafinados… Y alguna que otra bombeta lanzada a deshoras. Como buen habitante del pueblo, he tomado el primer abrigo que estaba dando vueltas en mi cuarto, me he puesto las sandalias que uso para dormir y sin verme al espejo siquiera, he salido a conglomerarme con mis coterráneos. No ha salido siquiera el Sol. y aún veo deslumbrado el firmamento entre celeste y azul. La iglesia reza con cánticos de campanadas a su patrona, la Virgen del Pilar, que ve desde su altar a gente que no sabe bailar, bailando, a un pueblo centenario festejar la más local de sus tradiciones un año más. La algarabía es tal, que aparecen siempre los mismos personajes, ignorando la sobriedad o no de los...

Poema 450

 Hoy, si no se capturó en foto, no pasó si no lo vieron miles, no pasó. El dilema de disfrutar el momento o grabarlo, abruma la mente del joven... Hoy, en el fetiche de un estado de Whatsapp, se vende la ilusión, se rifa el corazón, y en el afiche de un estado de Instagram se destilan los impulsos de mundos de papel Hoy, ya no hacen nada como antes, decía un señor, mientras se veía en el espejo, y en tiempo de una arriesgada transición, la vorágine social me intenta consumir. Hoy, el agujero negro de la red acecha y en el punto de no retorno, veré hacerse realidad cosas que yacian solo en el inframundo de mis pesadillas..

Asiento 30-2

 Hoy celebro lo bueno y lo malo, lo oscuro y lo claro, los cafés que se me enfriaron y los que me tomé calientes. Hoy celebro las veces que perdí ganando y las que gané perdiendo, los besos que no di y los que di por error, Hoy celebro el venir desde las cenizas y haber transmutado cobre en oro, celebro la novela que es la vida y lo mal que planeo el guión. Hoy celebro que cada persona que he conocido ha sido clave en el momento clave, que he aprendido de todas ellas para bien o para mal. Hoy celebro que la edad es solo un número modulado por mi actitud y que puedo con mi mente decidir cómo me ve el universo Hoy celebro mi vida en resumen, mis recuerdos, mi siempres y mi nuncas. Estoy en el segundo asiento en el tren de los treinta. Paciente esperaré que los que vengan sean aún mejor.

La novela de la vida

 Mientras escribo torcido en renglones rectos, me desplazo en un mundo de vivos que están muertos y muertos que aún viven en nuestras memorias... Mientras pinto con palabras sin paleta de colores, hay días que pinto arte, otros solo con mis dedos rasguño el lienzo con ira... Mientras solo miro al cielorraso, mi mente encierra en una jaula los demonios, los miedos, la ansiedad... Mientras trago este café negro, escupo emociones por los ojos, por el papel y por la boca, en esta espiral de novela mal escrita que es la vida...

Si usted regresa

 Si usted regresa,  encontrará mis muebles de otro color, una alfombra en la puerta que dice “paz”  y un jardín con un par de mariposas más.  Si usted regresa, encontrará mis ojos un poco más brillosos, mi cara marcada por la lucha diaria, y una taza de café más fuerte que cuando se fue. Si usted regresa,  encontrará una versión de mí que ni yo conocía, unos labios que lucen un poco más gastados,  y una vibra que no sintió el día que se fue. Si usted regresa,  quizá ni siquiera me conozca, quizá ni siquiera yo le agrade, O quizá, usted ya no me agrade a mí .Si usted regresa, quizá ya no sea la musa de mis poemas...

No

No juzgues sin conocer, no hables sin saber, no seas ese cliente que atrasa el cierre del bar. No decidas sin pensar, no prometas por impulso, no cruces ningún río sin ver cual piedra pisarás. No culpes de todo a los demás, no te culpes de todo así sin más, No seas de tu propio cuerpo el peor enemigo.  No digas que amas sin amar, No odies a quien le da igual, No mientas, cuenta tu verdad, que sino te mentirás a ti mismo. 

Preguntas antónimas

Somos lo que vivimos,                                          somos lo que ganamos,                                       o ¿Lo que perdemos?                                            Lo cierto es que a veces                                                 ganamos cuando perdemos... Somos nuestras vivencias, somos nuestras tristezas, o ¿Nuestras alegrías? Lo cierto es que ambas son parte de esta novela...   Somos lo que sentimos, Somos lo que...

Exconvicto mental

  Ciego, porque de ver apariencias y terminar engañado, se me han cansado las córneas. Sordo, porque de escuchar a la gente venderse como lo que no es, me ha dormido los tímpanos Mudo, porque las palabras sabias se las está llevando el viento, en este mundo de vidas automáticas. Preso, porque el pensar diferente está infravalorado, en esta sociedad sin pensamiento. Veo almas, con los ojos del alma, escucho la voz de mi conciencia, hablo con mi voz interior, que me guía. Me libero así de la cárcel de la sociedad.

Balance de cuentas

                                                                                Le debo un par de días al calendario, le debo un café a alguna noche, le debo una lágrima a mis logros, y me sobran un par de kilos en la báscula. Le debo un par de kilómetros a mis piernas, le debo el futuro a mi ansiedad le debo el pasado a mis depresiones, y me sobran neuronas para pensar. Le debo un par de detalles a mis ex novias, le debo vino a la copa que se vació, le debo palabras a mi boca, y me sobran versos para el desahogo. Le debo un par de viajes a mis sueños, le debo un par de besos a mi boca, le debo un par de ramas al árbol de mi vi...

Hartazgo

Si hay química, si surge sin esfuerzo, tiremos los dados, que estoy harto de la burocracia sentimental. Si la noche nos apasiona, si nos fundimos viendo estrellas, rifemos el primer beso, que estoy harto de dar muchos pasos y cagarla. Si el reloj es relativo si hasta lo trivial sabe a miel, regalémonos el tiempo, que estoy harto de desperdiciarlo en esta sociedad. Si la vida es una novela, si no sabemos qué va a pasar, retemos al universo, que estoy harto asumir el final.

El jardín de la resiliencia

Después de ti, quedo yo, en disyuntiva, ¿Solo o conmigo? Ambas, solo, pero con todo lo que soy, y conmigo, para dar a quien merezca todo lo que con otra alma no encajó. Después de mí, queda una mente plena una sala y un cuarto sucios, una casita que barrida con la escoba de la resiliencia brillará para mí, todos los días. Después de ti, el árbol caducifolio de mi jardín que tuvo hojas verdes se secará por unos días, pero después tendrá un amarillo en flor que solo el mismo Dios podría crear. Después de ti, después de mí, queda mi casita limpia, con el techo húmedo de rocío, con un caducifolio resplandeciente que atraerá mariposas de día y luciérnagas de noche.

Perspectivas etarias

La edad innegable invasora, tiñe de adultez la vida, haciendo las horas más cortas y el tiempo más escaso Ya las horas no son extensas como cuando jugaba siendo niño, Ya el café no se toma por placer sino como combustible psicológico. Pero también, la edad como eterna compañera da canas en la misma proporción que otorga sabiduría, y en el gimnasio de la vida, se puede ejercitar el músculo mental. La edad puede ser indiferente si miro el color y brillo de mis ojos, que nunca cambiará, La edad puede ser solo un número, si me doy cuenta que una versión del universo se dibuja cada vez que abro mis ojos por la mañana. Usted lector, elige con cuál mitad del poema quedarse…

Atrevimiento

Me atrevo a escribir poesía en una sociedad que la devalúa como hoy se devalúa el dólar, donde lo efímero es placebo para conciencias masoquistas, y el miedo al compromiso escasea, como escasea el petróleo. Me atrevo a tatuar el papel en un mundo digital, me atrevo a escribir poesía aún viviendo entre computadoras, me atrevo a quejarme del doble filo que tiene el arma de la tecnología. Me atrevo a asombrarme mirando las estrellas como un niño, en un mundo donde nadie ve hacia arriba, me atrevo a ver el atuendo de la luna cuando se arregla para salir en la noche. Me atrevo a pensar en todo con alguien y conocer su mundo antes que su cuerpo, me atrevo a preferir una noche de conversación que una noche de pasión. Me atrevo a vivir la vida y dejarla fluir antes que vivir del impulso y no sentir.

Trincheras sociales

Escondido en la trinchera entre febrero y marzo, cuando las agujas del reloj juntas marcan las doce, observo qué bajo ha caído el precio del intelecto y cuánto se ha inflado el de la carne que cuelga en la carnicería cruda de las redes sociales. Escondido en la trinchera entre la noche y la madrugada observo a qué bajo precio puedo obtener la sabiduría de los más sabios del planeta, los ancianos, y observo en qué falsos pedestales han puesto a líderes armados, nefastos, y a otros vagos, a los que llaman “influencers”. Escondido en la trinchera entre el amor y el odio, veo qué bajo precio tiene una relación pasajera y qué alto precio adquirió la gente sin miedo al compromiso. Escondido en las trincheras, esquivo las balas, bombas y miedo de una sociedad de niños con edad adulta. de una sociedad que se llena, de mentes vacías…

¡31!

Como la escarcha de una mañana, algunas canas traviesas se observan en los lados de una cabeza que siempre ha sido sobrepensante. Como café humeando en la mañana, aún brillan mis ojos pacientes, que nunca se han dado por vencidos donde muchos lo hubieran hecho. Como una máquina biológica mi mente insistente genera metas, y un cuerpo con voluntad infinita sale al hostil mundo y las cumple. Como armadura de carne y hueso tomó mi alma a este cuerpo y dentro de él, treinta y un veces le ha dado la vuelta al sol.

Reflexiones decembrinas

  Ojalá entendamos que se pueden decir mil cosas con solo el silencio. Ojalá comprendamos que quien no nos responde en realidad ya nos contestó. Ojalá comprendiéramos que el contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia. Ojalá interiorizáramos lo que dicen las estrofas anteriores porque así nos amaríamos más…

Alfarero

  Soy alfarero de la vasija de mi vida, he de admitir que más de una vez tomé mi barro y tuve que rehacerme y cada reconstrucción fue para bien. Hoy, sé quien soy de donde no me quieren me voy, si me valoran, siempre estoy, y son más caros los besos que doy. El barro de mi vasija sigue siendo el mismo, pero son más experimentadas las manos que la reconstruyen cuando es necesario. Hoy, con mi barro bien pulido, mi pequeño universo sabe quién soy, en donde no me quieren, no estoy, si me valoran, no me voy, y son más caros los besos que recibo hoy.

"La noche del desapego"

Esta noche no hay juez y puedo cometer delito, esta noche no hay ataduras, salgo sin rumbo y quizá no tenga ganas de encontrarlo. Esta noche incluso, puede ser que me coma la cereza de otro pastel. Puede que la lluvia de otros cabellos roce mi cara después de cenar. Esta noche de revolución puedo besar a otra insurgente Esta noche puedo beber un cóctel que no he probado antes... Esta noche puede ser ese milisegundo que pasa entre el pasado y el futuro el cual, solemos llamar presente... Esta noche puede que suelte el pasado y bese, literalmente al futuro...