Exconvicto mental
Ciego,
porque de ver apariencias
y terminar engañado,
se me han cansado las córneas.
Sordo,
porque de escuchar a la gente
venderse como lo que no es,
me ha dormido los tímpanos
Mudo,
porque las palabras sabias
se las está llevando el viento,
en este mundo de vidas automáticas.
Preso,
porque el pensar diferente
está infravalorado,
en esta sociedad sin pensamiento.
Veo almas, con los ojos del alma,
escucho la voz de mi conciencia,
hablo con mi voz interior, que me guía.
Me libero así de la cárcel de la sociedad.
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