Trincheras sociales
Escondido en la trinchera
entre febrero y marzo,
cuando las agujas del reloj
juntas marcan las doce,
observo qué bajo ha caído
el precio del intelecto
y cuánto se ha inflado
el de la carne que cuelga
en la carnicería cruda
de las redes sociales.
Escondido en la trinchera
entre la noche y la madrugada
observo a qué bajo precio
puedo obtener la sabiduría
de los más sabios del planeta,
los ancianos,
y observo en qué falsos pedestales
han puesto a líderes armados,
nefastos, y a otros vagos,
a los que llaman “influencers”.
Escondido en la trinchera
entre el amor y el odio,
veo qué bajo precio tiene
una relación pasajera
y qué alto precio adquirió
la gente sin miedo al compromiso.
Escondido en las trincheras,
esquivo las balas, bombas y miedo
de una sociedad de niños con edad adulta.
de una sociedad que se llena, de mentes vacías…
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