Dos de diciembre
Hoy le quedé debiendo el abrazo
que desde que tengo uso de razón le di
cada dos de diciembre,
a la que nunca falló en darme un desayuno,
a la que se sacó la comida de la boca
para dármela a mí si no había,
a la que se llenaba el pelo de polvo
lijando muebles mientras se gastaba las manos.
a la que con orgullo le contaba cada uno de mis logros.
a la que todas las noches oraba por mí
Y cuando la lloro,
es como si me pasaran una motosierra por el pecho,
ahora sé lo que le dolió haberme parido.
Y eso que no le debo nada,
Y eso que no me debe nada,
sino esto sería insoportable…
No creí que el primer cumpleaños de ella, sin ella
doliera como está doliendo.
Y lo peor es que, de ahora en adelante,
cada dos de diciembre será así…
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