Reflexiones decembrinas II
Mi mente es una casita de madera
de reglas mal clavadas llamadas recuerdos.
Soy el niño cuya imaginación amainó la vida
como la leña que queda negra después de arder.
Soy lo que aprendí, y lo que desaprendí,
soy lo que perdoné pero no olvidé.
Soy lo que pedí a la conciencia superior y se me cumplió,
soy mis casi treinta y tres años.
Soy los silencios que me hablaron
y los gritos que valían menos que los silencios.
Soy las veces que me caí,
que aún son menos que las que me levanté.
Soy las veces que gané porque perdí a alguien,
y las que perdí por querer ganarme a alguien.
Soy los besos que di en broma,
pero que hoy me tienen tan serio.
Soy los pasos que di,
y las veces que pensé que el final era el inicio que necesitaba
Soy un alma,
que escogió este cuerpo para pasar un rato...
Y la vida es una novela mal escrita...
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