Alfarero
Soy alfarero de la vasija de mi vida,
he de admitir que más de una vez
tomé mi barro y tuve que rehacerme
y cada reconstrucción fue para bien.
Hoy,
sé quien soy
de donde no me quieren me voy,
si me valoran, siempre estoy,
y son más caros los besos que doy.
El barro de mi vasija sigue siendo el mismo,
pero son más experimentadas las manos
que la reconstruyen cuando es necesario.
Hoy,
con mi barro bien pulido,
mi pequeño universo sabe quién soy,
en donde no me quieren, no estoy,
si me valoran, no me voy,
y son más caros los besos que recibo hoy.
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