¡31!

Como la escarcha de una mañana,
algunas canas traviesas se observan
en los lados de una cabeza
que siempre ha sido sobrepensante.

Como café humeando en la mañana,
aún brillan mis ojos pacientes,
que nunca se han dado por vencidos
donde muchos lo hubieran hecho.

Como una máquina biológica
mi mente insistente genera metas,
y un cuerpo con voluntad infinita
sale al hostil mundo y las cumple.

Como armadura de carne y hueso
tomó mi alma a este cuerpo
y dentro de él, treinta y un veces
le ha dado la vuelta al sol.

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