El jardín de la resiliencia
Después de ti,
quedo yo,
en disyuntiva, ¿Solo o conmigo?
Ambas, solo, pero con todo lo que soy,
y conmigo, para dar a quien merezca
todo lo que con otra alma no encajó.
Después de mí,
queda una mente plena
una sala y un cuarto sucios,
una casita que barrida
con la escoba de la resiliencia
brillará para mí, todos los días.
Después de ti,
el árbol caducifolio de mi jardín
que tuvo hojas verdes se secará
por unos días,
pero después tendrá un amarillo en flor
que solo el mismo Dios podría crear.
Después de ti,
después de mí,
queda mi casita limpia,
con el techo húmedo de rocío,
con un caducifolio resplandeciente
que atraerá mariposas de día
y luciérnagas de noche.
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