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"Aquel escaño"

Pasé de largo por aquel escaño, aquel que solo tenía espacio para dos, para nosotros dos y para tu sombrero negro, bastó un segundo para que llovieran recuerdos... Mi alma liberada comenzaba a enamorarse, comenzaba también el año tras anterior, mediaba la tarde y la charla era interminable. Mis ojos se retiraban del rostro de ella, ¿Por miedo? ¿Porque se pasaba de bella? No sé... pero solo optaba por mirar las nubes de los cielos de enero. Su cabellera gruesa y negra hacía juego con su atuendo, mientras la brisa la acariciaba con trémula tibieza, el placer lo tenían mis oídos escuchándola hablar de su vida. Pasé de largo por aquel escaño en el que hubieron dos, y hoy que ya no estás, que tu alma vuela junto con otra, me queda el recuerdo y la nostalgia de todo lo que quedó por construir, de los versos que quedaron por escribir y quizá, de los besos que quedaron atragantados entre mis palabras.

“Tan solo necesito”

No necesito soledad ni viento frío para buscarte, tan solo necesito un firmamento despejado, para encontrarte en cada estrella. No necesito dulces, libros ni rosas para enamorarte, tan solo necesito que estés cerca para que te enamores en un abrazo. No necesito sexo para mostrarte que te deseo, tan solo necesito escucharte bajar las escaleras, despeinada, desarreglada, en pijama. No preciso de lugares oscuros ni hoteles de autopista para estar juntos, tan solo necesito una zona verde con árboles frutales para recostarme a tu lado. No necesito que me digas que eres mía, tan solo necesito que seas tuya, que me quieras y que me ayudes a vivir. No necesito andar contigo por las calles para presumirte, tan solo necesito que te prendas de mi brazo, para mí no va a existir nadie más. No necesito tenerte a mi lado para saber que te amo, tan solo necesito que habites mis pensamientos y mis días para amarte entera.

¿Quién soy esta Navidad?

Esta Navidad pensé como todos al principio, felicidad, villancicos, unión familiar, espiritualidad, diciembres con cielos despejados y viento soplando, pero en plena nochebuena me  pongo a pensar de pronto: ¿Quién soy esta Navidad? Dentro de lo que pienso me convierto en melancólico y puedo pensar que soy aquel niño de la calle, que puede un pedazo de pan ser su Navidad o que soy el viento fuerte que se filtra por los tablones que sirven de cama y cobijo a una familia ignorada por los gobiernos, que escurren grasa de carne a la parrilla y chicharrones. Esta Navidad soy el regalo deseado de la vitrina que un niño ruega a su padre le compre, mientras el padre, no halla como explicarle, que necesita dinero, al cual el niño no le ve significado aún. Esta Navidad soy el que a pesar de trabajar todo el año, no pudo comprar si quiera un lujo para un niño, y debe verlo llorar mientras envidia  que los demás sí tengan obsequios y regalos. Esta Navidad soy aquel ...

"Noche de noviembre"

Ella hace tiempo se fue, como se va el humo de mi taza de café y se oscurecieron mis días como cuando cae el sol en noviembre. Ella ha salido de la esfera de mis pensamientos, pero a veces algo navega en mis venas, algo resuena en mi pecho angustiado de madrugada, algo mueve las aguas de mis pesadillas nocturnas... Ella ya no me dirige la palabra, pero recuerdo perfectamente su voz y a veces el corazón anestesia a la razón y un sentimiento viejo retorna de la nada. Ella hoy no está, el humo de mi taza de café me la recuerda, la soledad de mi cuarto me pregunta ¿Donde estará? y la nostalgia de esta noche de noviembre me responde: No sé dónde está, solo sé que hoy no está...

Desierto

Me he perdido otra vez en esas arenas, arenas blancas que cubren tu piel cálida. Comienzo poco a poco a sudar con el calor de tus labios carnosos. Recorriendo el árido andar con el camello de mis labios, encuentro descanso recostado en la calidez de tus muslos. Continuando mi recorrido por la estrechez de tu cintura, que me resulta delgada como el tronco de una palma, encuentro que poco a poco aumenta la sed de mi cuerpo, aún no encuentro un oasis donde apagar mi cuerpo sediento. Andando hacia el norte y con mis labios secos y agrietados, encuentro un lecho y adrenalina en las dunas de tus senos, donde a media tarde me recuesto y descanso, en tu árido desierto. Al llegar al norte de tu desierto encuentro arenas delicadas y finas, y mi boca las besa como si fuesen tus mejillas ansiadas, unos hilos de oro ondean en el cielo de tu mágico desierto y mis ojos los miran como si fuesen tus cabellos dorados. Y al fin entre tanta magia hallo dos oasis, me acerco para desca...

“Poema para una despedida”

Si me dices “adiós” que sea para nunca volver, quiero que esto solo duela una vez, que la muerte tarde o temprano llega, una sola vez... y una despedida suele ser una muerte en vida. Si te despides, no dejes rastro de ti en mí, de los recuerdos me encargo yo, y de olvidarte se encargará el tiempo y la vida. No seas como una estrella del firmamento, que desaparece al amanecer y regresa al anochecer, prefiero que seas como la luna nueva, que está presente pero no la logro ver. Si te vas, por favor, no vuelvas, que las despedidas no deben repetirse, que si algo nos separó una vez, que ese algo nos separe por siempre.

"Si vuelves"

Si vuelves, encontrarás un corazón secándose al sol, encontrarás una casita con el techo mojado, las ventanas entrecerradas y una puerta entreabierta. Si vuelves, encontrarás un árbol retoñando, con frutos maduros en la copa, con hojas mojadas y gotitas de rocío. Si vuelves, encontrarás un alma remozada, un corazón con pegamento a medio secar y un muchacho nostálgico que te escribe aún. Si vuelves, encontrarás un amanecer soleado, un cielo despejado y unas montañas mojadas por rocíos nocturnos. Si vuelves, encontrarás un alma comprometida, una mujer que ama estos versos, unos niños corriendo por mi casa y un hombre que te dirá "ya es tarde".