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“En construcción”

Tengo un corazón cansado de latir, como un avión que vuela con los motores averiados. Tengo una vida plena y llena, pero un corazón como tronco de bambú, incapaz de llenar su oquedad. Tengo bloques para reconstruir un tronco que sangra savia fresca, pero habrá que ponerlos uno a uno, sin tiempo definido. Tengo una noche de mayo, unos versos que no inician ni terminan Tengo un corazón, con una cinta ondeante que dice: “En construcción”.

“Reclamo”

Hoy,  el segundo día del segundo mes del año, reclamo a las pocas estrellas fugaces que vi, los deseos que no me concedieron. Esta noche, reclamo lo que di y no recibí mientras me muerdo los labios hasta sangrar. Esta madrugada, reclamo justicia, mientras caen frutos y hojas del árbol de mi vida. Esta mañana, le reclamo al sol que brille para todos por igual, mientras una nube lo cubre como burlándose de mí…

“Ráfagas de viento”

Dueños son los vientos de esta noche, de mis versos seculares. Que el silbido de una ráfaga me escuche, mientras escribo poesía alejado de los celulares. Tengo un corazón solitario, golpeado, tengo el alma cerrada por derribo, tengo un árbol sin frutos añejado, cuyas frutas se han podrido. Dueña es la nostalgia de mis versos otra vez, disueltos quedan los domingos sin mi musa, cerrado está mi espíritu, como la boca de un pez, No hay retroceso, no importa la excusa. Otra ráfaga de viento sacude el techo, otro domingo que no me reflejé en sus ojos, A ella no le embarga lo que siente mi pecho. Armaré de mi alma los despojos.

Matemáticas

Ella intentó elevarse al cuadrado, quería que su exponente fuera más alto, sin embargo seguía siendo el lado desigual de complicados triángulos isósceles. Ella quería ser un número absoluto, quería siempre ser positiva, pero conseguía solo ser raíz cuadrada de un número negativo. Él, buscaba ser ángulo recto, casi rendido se vio entre triángulos que se empeñaban en no ser rectángulos. Él buscaba circunscribir a una mujer, pero ninguna encajaba con el número pi que usaba como constante. En un giro inesperado de la vida, el compás del Creador dibujó un círculo perfecto, el diámetro de ella cubría en su totalidad mi círculo, y ahora giraba en mi mente, como aquel compás. Al final, cerraban los tres lados de un triángulo que estaba circunscrito en nuestro círculo. Ahora somos la derivada de la función identidad. y tendemos al infinito.

¿Qué habrá traído la medianoche?

¿Qué habrá traído la medianoche? que incita a los más bajos instintos de mi mano izquierda a tatuar el papel. ¿Qué habrá traído la medianoche? que me llena de pensamientos que giran como una esfera de neón en la oscuridad. ¿Qué habrá traído la medianoche? que deshoja los pétalos de la rosa que envolvían mis sentimientos. ¿Qué habrá traído la medianoche? que me entremezcla el café con la cara de una joven mujer. ¿Qué habrá traído la medianoche? Ha traído una esencia, un motivo, un recuerdo y unos ojos por los cuales son verdad estos versos. La ha traído a ella.