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“Profesiones y confusiones”

Una vez más, nado en la disyuntiva de no saber sobre qué escribir, un café, una libreta y un par de pedazos de pan disjuntos me acompañan. Si fuera biólogo, escribiría que me siento extraño, que mis células solo son eucariotas si está ella conmigo, hoy son procariotas. Que mis células solo eran diploides con ella, hoy son haploides. Si fuera abogado, escribiría que no hay contratos que no se rompan, menos en lo sentimental, que en el amor no hay asociaciones ni leyes, y si las hubiera, estarían hechas para prescribir con el tiempo. Si fuera informático, que lo soy, escribiría que sin ella mis líneas de código no tienen punto y coma, que mis operadores lógicos son ahora O y no Y, que cuando compilo mi mente, la necesito a ella para que traduzca mi código fuente a binario. Si fuera pintor, escribiría que la he pintado tantas veces con palabras, que hay muchas para las que se debería inventar un color, que ella es una mezcla perfecta de colores fríos y cáli...

Desbalance

Le faltó un poema a este fin de semana, faltó un par de labios, un abrazo y ella. Sobraron sentimientos, sobró el insomnio. Sobraron grietas en mis recuerdos tan bellos. Faltaron ganas de dormir, faltó decirle que la extraño, faltó decir que he hecho un acto de amor: Dejarla ir a ordenar los muebles de la sala de su alma. Sobra ilusión de que ella construya su vida de nuevo, me sobran las ganas de verla feliz, sobra decir que la soledad para ella será cura y sanación. Falta decir que al hacer contabilidad de esta semana, los números no cierran en mi corazón. Sobra decir que a pesar de que ella ha hecho lo correcto… la extraño.

Acompáñame

Acompáñame como lo has hecho durante tantos años, a escribirte versos, tantos como gotas de esta lluvia. Acompáñame a una colina de árboles frutales a coronar la tarde con el fruto de nuestros besos mientras el sol besa el relieve y se colorea naranja. Acompáñame a trazar uno a uno los versos que tatuados en papel, serán la historia que leeremos en el futuro, acompáñame a escribir nuestro libro juntos. Acompáñame a ser uno solo en las noches de frío a fundirnos como magma en un abrazo a generar esa reacción química de uno de nuestros besos. Acompáñame a vivir…

Mientras

Mientras se preguntaba ahora cuál era su lugar en el mundo, sabía que ya todo estaba dicho: la ruleta rusa no lo favorecería y la bala le disparará en la cabeza pronto. Mientras reflexionaba el por qué en la misma medida que había triunfado en esa misma medida hoy había caído, tomaba un sorbo de café tibio. Su vida oscilaba ahora como péndulo de un viejo reloj. Mientras sabía que quedaba poco para tocar el fondo al que nunca pensó llegar, empezó a pensar en que toda acción tiene una reacción, y que todo y todos los que lo llevaron a ese fondo caerán por su propio peso. Mientras veía todo caer a pedazos, en el fondo aguarda la esperanza de que la bala de la ruleta rusa lo llevara a otro lugar, donde la humillación y la injusticia no lo embargaran, y que el reloj tenga baterías nuevas y el péndulo vuelva al lugar que lo vio triunfar una vez. Mientras el café se acababa en la taza, pensaba que: un marinero ha sido echado por la borda, por un capitán preocupa...

Transición

Una taza húmeda de café frío, los residuos de unas galletas a medio comer, moronas de pan de la mañana aún quedan en su mesa. Residuos de divisiones entre números impares. Rocío matutino que va a absorber el sol de la mañana. Nubes de una tormenta que ya pasó, es lo que gobierna en mi pequeña casa. Un corazón que levanta su letrero de "Cerrado". Una autopista que quiere volver a ver vehículos pasar. Una boca que ávida espera volverse a mojar. Mis zapatos están lustrados de nuevo. El letargo ha pasado y empieza un punto de inflexión. Mis ojos resecos quieren volverse a humedecer con otros ojos...

“Noche de febrero”

Se enfría el café y mengua la luna al ritmo de una noche de febrero, se debilitan los vientos y taciturnos se tornan los versos. Y piensa: Amor y odio son polos de una misma cosa, como frío y calor son polos de la temperatura, ahora quiere sentirse impune de lo que fue su delito: amar un día y ser extraños el otro… Hoy, aquel adulto con ráfagas de adolescente tiene veintiséis, robó una noche de lluvia el amor intenso de una mujer, lo mantuvo como pétalos en rosa marchita mientras pudo, sin embargo el ruido de la vida la apartó de él, se ha quedado solo… Ella, menor que él, vivirá su vida y lo verá a él como alguien más, efímero y pasajero como visitante de un tren, comparado con lo que ha vivido, él solo fue una pizca de felicidad con quien compartió su vida la mitad más uno de un año. Trémulo sacude el viento una hoja de palma, como trémulo es el sorbo de café que derramó una gota en el papel, gota, que quedará como sello de aquella noche de febrero, ...