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“Geografía femenina”
En la tarde-noche naranja y negra a lo lejos caen como rayos tus cabellos. El rocío de tus ojos brillosos moja las llanuras de tus pómulos. Tus hombros como montañas frondosas, relucen a lo alto del lago de tu torso desnudo. Dos islas gemelas sobresalen en medio del inmenso mar de tu piel sedosa. En la fosa de tu ombligo descienden las aguas del deseo, hasta llegar a la humedad y el espesor de tu selva virgen. Las penínsulas de tus piernas son fértiles tierras cálidas. Es tu cuerpo, mujer, edén, cielo, tierra y mar. Es tu cuerpo comparable con todo lo creado hasta hoy.
Es usted
Es usted, señorita, el rocío que faltaba en la mañana, la leche de mi café, la fiel seguidora de mis ojos, el planeta Venus brillando al Oeste, el sol naciente, el cuarto creciente, la rosa húmeda y blanca y el fruto de mi árbol platónico. Es usted la tarde soleada, la sonrisa perfecta, la noche de deseo, el beso que encaja, la mano amiga, el abrazo sincero, el condimento faltante, y la planta que humedezco todos los días. Es usted la primera, el segundo en el que me despierto, la tercera línea de esta última estrofa, la cuarta dimensión, el quinto elemento, mi sexto sentido, la séptima cara del dado y la octava y última pieza del rompezabezas
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