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“Geografía femenina”
En la tarde-noche naranja y negra a lo lejos caen como rayos tus cabellos. El rocío de tus ojos brillosos moja las llanuras de tus pómulos. Tus hombros como montañas frondosas, relucen a lo alto del lago de tu torso desnudo. Dos islas gemelas sobresalen en medio del inmenso mar de tu piel sedosa. En la fosa de tu ombligo descienden las aguas del deseo, hasta llegar a la humedad y el espesor de tu selva virgen. Las penínsulas de tus piernas son fértiles tierras cálidas. Es tu cuerpo, mujer, edén, cielo, tierra y mar. Es tu cuerpo comparable con todo lo creado hasta hoy.
Doña Hermidia
Era un día oscuro y fresco en el pueblo de Charco Amarillo, un pueblo muy excéntrico situado en la frontera del país donde los pobladores vivían tan solo con lo que cultivaban, era un lugar donde los sucesos de carácter nacional no pasaban siquiera por las mentes de los habitantes. En el pueblo se vivía con mucha dependencia de los cultivos, por lo que frecuentemente se vivían épocas de hambrunas debido a las sequías que afectaban los alrededores del lugar. En el centro del pueblo residía una familia: los Ayala, una familia de tamaño normal, conformada por dos hijos, acompañados de su padre y madre, los Ayala eran económicamente la familia más poderosa del lugar, acumulaban más riqueza y por lo tanto más y mejores tierras. Manuel, el mayor de los dos hijos era quien llevaba la batuta de la familia, ya que el padre había envejecido mucho y se encontraba enfermo. Manuel era un hombre de contextura delgada, alto, esbelto, era un excelente negociante y el más exitoso de los hermanos Ayala,...
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